¿Compartiste algo en una red social y te lo eliminaron injustamente? ¿Han bloqueado tu cuenta? Los algoritmos son los responsables de ello

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A partir del tercer trimestre del año pasado y a causa de la crisis sanitaria, pudimos notar un incremento de contenido eliminado o bloqueado en internet.

Fotografías, comentarios, memes y un sinfín de material que compartimos en redes sociales se ha visto afectado en este último año.

Y todos hemos visto como cualquier publicación relacionada con la pandemia se veía acompañada con un banner que te alertaba de que se trataba de una información relacionada con la COVID-19.

Muchas de estas publicaciones (de particulares o empresas) se han visto afectadas también por la misma causa y efecto.

¿La razón? La sustitución de personas por inteligencias artificiales en los distintos campos de control administrativo de las grandes compañías digitales.

El artículo publicado en la revista Wired, da cuenta de la experiencia vivida por trabajadores dedicados a la moderación de contenidos para Youtube, de Google, y Facebook.

Sus trabajos se vieron interrumpidos por los respectivos aislamientos ordenados en cada país, vaciando las oficinas como consecuencia de la pandemia COVID-19.

Esto impactó de manera inesperada en las performances de las grandes plataformas, quienes tuvieron que recostarse en sistemas de moderación de contenidos con inteligencia artificial (IA). 

Las fuentes, entre las que se encuentran trabajadores de la consultora Accenture en Dublín, solicitan mantener confidencialidad sobre sus identidades.

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Así, dan cuenta de un modelo de trabajo con largas horas, bajos costos y objetivos exigentes para decidir qué contenido cuestionado es válido y cuál no, según los términos de uso de cada plataforma.

Se estima que existen alrededor de 10.000 personas trabajando en los diferentes servicios de Google y 30.000 en los de Facebook y se destaca la tendencia reciente de reemplazo de estas empresas que emplean humanos por empresas que automatizan procedimientos.

La misma nota destaca como se ha resignificado la importancia de estos agentes con una experiencia de Harold Olfield, uno de los referentes en materia de moderación de contenidos por plataformas.

Los algoritmos sancionaron automáticamente en 2 de sus publicaciones, aun cuando enlazaban a medios de comunicación reputados.

Aun cuando, bajo protesta, las publicaciones fueron restauradas, le permite al especialista reflexionar sobre el impacto general que esta tendencia de moderación algorítmica ¨superagresiva¨ tiene en las expresiones legítimas sensibles al tiempo.

En coincidencia con estas perspectivas, un ex ejecutivo de Facebook, Alex Stamos, manifiesta su preocupación por la falta de criterio de los sistemas cuando pierden la supervisión humana.

Tan indudable es el impacto en la libertad de expresión de este contexto de excepción causado por la pandemia, que el propio Mark Zuckerberg comparó en una conferencia a la propagación de información falsa con ¨gritar fuego en medio de un incendio¨.

La nueva Censura Digital

Son millones de personas en todo el mundo las que han sufrido problemas técnicos con estos algoritmos, viendo sus cuentas afectadas de algún modo.

Desde eliminación de contenido, hasta cuentas bloqueadas de manera irrevocable (como es el caso del ex presidente de EEUU, Donald Trump).

Se consideran personas no aptas. Pero no hace falta ser presidente para que te declaren “no apto” en una plataforma digital.

Se cuentan por miles los usuarios de Twitter, Facebook, YouTube, Google e Instagram, entre otras plataformas, los que han sido borrados del mapa para siempre.

Jamás podrán volver a crear una cuenta verificada con sus documentos de identidad. Y no siempre es por un comportamiento incívico reiterado, o por conductas violentas o relacionadas con terrorismo.

Quizás alguna vez te han censurado una fotografía y automáticamente te ha aparecido un “pantallazo” que dice: publicación eliminada por actividad sexual.

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Y realmente no existe contenido sexual de ningún tipo en tu imagen recién censurada, ¿cierto? Tan solo muestras partes de tu cuerpo sin ropa, o algo similar.

Pues bien. Esto se debe a los tan polémicos algoritmos. Su programación detecta contenido que incumple sus normas comunitarias. “Houston, tenemos un problema”.

Ahora tendrás que recurrir, y te pedirán que solicites revisión. Pero si lo haces, te las estás jugando. Probablemente no lleguen a revisarla seres humanos como tal, sino que lo haga el mismo algoritmo que te censuró automáticamente.

En caso de que seas inhabilitado, nunca más podrás volver a crear una cuenta. Y en caso de ser atendido por un agente, te espera un largo recorrido administrativo para recuperar tu cuenta.

Aniquilación digital: dejar de existir

¿Qué se puede y qué no se puede hacer? La mayoría de nosotros no leemos las normas comunitarias de ninguna red social. Si lo hiciéramos, probablemente no querríamos tener una cuenta de usuario en ninguna de ellas.

Luego nos encontramos con la paradoja de unas “Normas Comunitarias” que están regidas por empresas privadas. Empresas acogidas a las leyes de su país, que son los Estados Unidos.

A pesar de las constantes regulaciones por parte de la Unión Europea y otras potencias mundiales, no se consigue un consenso real que no incrimine la libertad de expresión y los derechos humanos.

Por lo que, si quieres tener una cuenta de usuario en alguna de estas redes sociales, tendrás que acogerte a sus normas.

Los bots y la censura juegan un papel fundamental en el “juego electoral”. Con más de 30 campañas realizadas en siete países a lo largo de su carrera, Manu Cota, consultor y estratega político digital explica que dicho plano ha ganado terreno con los años.

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Sin embargo, no ha sido un factor determinante a la hora de la votación, aunque este concepto podría cambiar en 2021.

El estratega político señala que las redes sociales como Facebook, Twitter e Instagram serán las principales plataformas en las que los candidatos desarrollarán sus campañas.

Aunque de no conocer bien su funcionamiento, podrían caer en violaciones involuntarias a las reglas de cada sitio, lo que les provocaría algunas censuras.

“Las plataformas digitales no solo son un ente en donde se va a poder discutir, sino que sus mismos parámetros de permisividad en las pautas y en el tipo de contenidos va a ser determinante”, dijo Cota al Diario Valor.

“Obviamente un partido con ideas conservadoras, con discursos que pueden considerarse en algún punto ‘de odio’, van a ser sancionados, independientemente de que haya gente que comparta sus ideales”, señaló.

Recordó que ha habido casos como en España, donde Twitter canceló la cuenta del tercer partido más votado del país.

“Fake News”: la excusa perfecta

Por otro lado, las fake news son el tema que las redes han estado buscando atacar e inclusive regular, para que los usuarios no se vean expuestos a información que no es fidedigna.

Sin embargo, a la hora de las contra-campañas podrían viralizarse algunos temas que no sean del todo correctos, aunque ya dependerá de los usuarios el analizar la información.

Muchos políticos tienen el mal concepto de que el ser tendencia en Twitter les genera algún beneficio, aunque la realidad está muy lejos de ello.

Sin embargo, bajo esta creencia algunos recurren a los llamados ‘bots’, para poder inflar sus temas, su imagen o sus encuestas, lo cual en la mayoría de los casos solo les da un beneficio momentáneo.

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Cada vez son más los usuarios que dependen de estas plataformas. Cedemos datos a mansalva, nuestros pensamientos, nuestras cuentas bancarias. Saben a dónde vamos, con quién estamos o hablamos, nuestro estado de salud, etc.

Hemos cedido lo más valioso que tenemos: nuestra condición humana. Y, ¿a cambio de qué? ¿A cambio de “likes” y seguidores?

Lo más triste de todo es que, mientras que los CEOS de estas compañías se han convertido en los hombres más ricos del mundo, también los hemos convertido en los más poderosos.

Todo el sistema digital depende de estas plataformas. Criticamos mucho el sistema digital (considerado comunista y censurable) de China o Rusia, pero, ¿acaso el nuestro es diferente?

No nos engañemos, estamos vendidos. Nadie puede vivir sin su cuenta de Facebook o su canal de YouTube. Empresas y particulares dependemos de ello. Y la triste realidad es que esto es solo el comienzo…

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