La cultura de los aborígenes australianos es una de las más antiguas de la historia. Conoce la leyenda de los Wandjinas, los “espíritus de la lluvia”

LEER MÁS: El calendario Maya señalaba el fin del mundo en 2020

En el año 1838, una gran cantidad de pinturas rupestres aparecieron en la región de Kimberley, el extremo más septentrional del Oeste de Australia.

Es una zona remota, tan poco poblada como visitada, con grandes ríos y magníficos paisajes de tonos rojizos.

Entre las pinturas descubiertas sobre las rocas llaman especialmente la atención las de unas figuras de gran tamaño, llegando a medir hasta seis metros, y con unos rostros blancos y sin boca, los Wandjinas.

Quizás, el testimonio más antiguo que relaciona a los supuestos dioses con los objetos volantes no identificados, sea el que transmiten los aborígenes de los montes Kimberley, en el noroeste de Australia.

LEER MÁS: Existen 36 civilizaciones extraterrestres en la galaxia

Cuentan que en tiempos remotos sus dioses trazaron sobre las rocas unos dibujos antropomorfos de notable tamaño, los Wandjinas, con rostros carentes de boca y rodeadas sus cabezas por uno o dos semicírculos en forma de herradura, con finas líneas que irradia el círculo exterior.

Después de ello y de instruir a los nativos, los wandjinas o dioses se transformaron en serpientes míticas y se refugiaron en charcos cercanos. Cuentan los nativos que de vez en cuando se les puede ver de noche en forma de luces que se mueven a gran altura.

En un primer momento, se pensó que no se podría datar la antigüedad de las pinturas debido a que el carbono 14 sólo es válido para restos orgánicos (o anteriormente vivos), y las pinturas de los “wandjinas” estaban realizadas en pigmentos ocres de base mineral.

Los Wandjinas antropomorfos

Fue de forma casual cuando, Grahame Walsh observando las pinturas de Kimberley, se fijó en un nido de avispas situado encima de uno de los “wandjinas”.

A primera vista pensó que era reciente, pero la curiosidad hizo que lo observara más de cerca, dándose cuenta de que en realidad era un avispero fosilizado, debido al silicio que contenía el agua que llenaba todos los poros del avispero.

Walsh suuso que sería posible calcular la edad del avispero y puesto que el este se encontraba encima de la pintura, sería al menos de una antigüedad similar.

Walsh buscó la colaboración de Richard Roberts, geólogo especializado en la lectura de los granos de arena mediante luminiscencia óptica.

Walsh y Roberts viajaron en 1996 a Kimberley en busca de más fósiles sobre las pinturas, hallando dos de estos avisperos fosilizados sobre una típica pintura de forma humana o “wandjina”.

LEER MÁS: Bumbury apoya la campaña contra Bill Gates (VIDEO)

Antes del análisis realizado por Walsh y Roberts, los arqueólogos habían estimado la edad de estas pinturas en unos 5000 años.

Después del análisis se dató que los avisperos tenían unos 17.000 años de antigüedad y, lógicamente, la edad de las pinturas debería retroceder aún más, al estar realizadas antes que los nidos.

La datación de las “grandes” herramientas descubiertas se fijó en unos 100.000 años y los restos fósiles humanos hallados se acercan a una antigüedad de 200.000 años.

Esto es lo que contradecía a la ciencia que decía que los primeros pobladores de Australia habían aparecido como máximo hace unos 65.000 o 70.000 años.

Ooparts en piedra

Los aborígenes dan a estas figuras el nombre de “wandjinas”, y aseguran que no fueron realizadas por sus antepasados, sino que fueran hechas por los propios seres a los que representan cuando éstos descendieron a la Tierra en tiempos muy antiguos.

Los “wandjinas” fueron unos seres que trajeron la civilización y la prosperidad y, al igual que otros dioses del resto del mundo antiguo, su símbolo era la serpiente emplumada.

Ahí tenemos un paralelismo con otros lugares remotos del planeta, con el simbolismo de la serpiente.

Estas misteriosas pinturas han recibido todo tipo de interpretación: extraña representación de seres humanos, búhos gigantes, hasta la teoría de los antiguos astronautas, como seres que visitaron la Tierra en el pasado distante.

En estas pinturas aparecen figuras de seres calzados con sandalias (cuando los aborígenes siempre han ido descalzos), variando el número de dedos de las manos y de los pies de 3 a 7.

LEER MÁS: La mitad del planeta aún se puede salvar” (VIDEO)

De todas las figuras, destaca una que representa a un hombre, vestido desde los pies hasta la cabeza con una túnica de color rosa, con un circulo doble rodeando su cabeza, también de color rosa y oro.

Y sobre la zona de color rosa, una especie de inscripción con 6 letras o números escritos en un alfabeto totalmente desconocido.

En toda Australia, se esconden increíbles leyendas, y aún hay más, como la Batalla de Uluru, en la colina sagrada de Ayers Rock, durante el Tiempo de los Sueños.

Otro punto sagrado, es Moon City o la Ciudad Secreta, donde hubo combates entre el dios del sol que vino en una nave, y el dios de la tierra.

Otra leyenda es la Montaña de Muchas Cabezas, para los aborígenes, todos estos lugares, son restos de ciudades construídas por los Arientas y Luritchas, mitad hombre, mitad animal.

Cuentan con ciudades subterráneas en sus leyendas, con los Yowie u hombres-mono y las Min Min, luces que recorren a gran velocidad el desierto australiano.

Australia es un inmenso país repleto de petroglifos, leyendas, hallazgos, mitología y tradiciones ancestrales.

El misterio de los WADJINAS, es quizás el más conocido de la zona, por su antigüedad y singularidad.

Y sus secretos nos pueden llevar a revelar la realidad de la presencia extraterrestre en nuestro más remoto pasado.

Vía: Ufo-Spain Magazine

Estos artículos le encantarán:

Si nombra este pueblo cae sobre usted una maldición (VIDEO)

Canal de televisión publica perturbadores videos en Twitter

 

 

 

 

 


Síguenos en Redes Sociales

Facebook     Instagram     YouTube     Twitter