Un nuevo estudio muestra como algunos chimpancés desarrollan con la edad un pequeño hueso en el tejido cardíaco del corazón

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Algunos chimpancés podrían estar volviéndose insensibles con la edad. Según un estudio publicado recientemente, se ha encontrado un pequeño hueso curioso que se forma en el tejido cardíaco de varios chimpancés.

El tamaño de este tejido mineralizado, que no mide más de unos pocos milímetros, parece variar entre los individuos; pero en general, los investigadores dicen que parece ser un os cordis.

Éste es un tipo de hueso del corazón que generalmente se encuentra en grandes rumiantes, como el ganado vacuno y el búfalo, pero también presente en camellos e incluso nutrias.

Nunca antes se había identificado algo así en los chimpancés, ni en ningún otro gran simio, lo que lleva al equipo de investigación a especular también sobre la anatomía humana.

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“El descubrimiento de un nuevo hueso en una nueva especie es un evento raro, especialmente en chimpancés que tienen una anatomía tan similar a la de las personas.

Plantea la cuestión de si algunas personas también podrían tener un os cordis”, dice el anatomista Catrin Rutland del Universidad de Nottingham.

Utilizando escaneos de alta resolución para analizar la estructura del esqueleto cardíaco (tejido conectivo denso que sostiene el corazón) de los grandes simios por primera vez, los investigadores notaron calcificaciones creciendo en los corazones de algunos chimpancés.

Estrechamente ligada a la edad, la mujer mayor del grupo, que llegó a los 59 años, fue encontrada con varios sitios de endurecimiento dentro de los grandes vasos de su corazón.

Un análisis posterior del tejido a niveles microscópicos reveló que estas estructuras a veces estaban hechas completamente de hueso, a veces de cartílago, y otras veces estaban entre los dos tipos de tejido.

Dado el alcance relativamente pequeño de tal estudio, es posible que esto sea simplemente una peculiaridad anatómica entre algunos chimpancés, pero los investigadores tienen razones para sospechar lo contrario.

En los humanos, la mineralización del esqueleto cardíaco generalmente se debe a la edad y se asocia con enfermedades cardiovasculares.

Si bien los chimpancés pueden no ser tan propensos a problemas de las arterias coronarias como nuestra propia especie, las enfermedades cardíacas aún afectan a casi el 70 por ciento de los chimpancés adultos en cautiverio.

Corazón de “hueso”

El tipo más común de enfermedad cardíaca en los chimpancés es la fibrosis miocárdica idiopática (FMI), que se caracteriza por una acumulación de tejido conectivo fibroso asociado con arritmia (ritmos cardíacos atípicos) y paro cardíaco repentino.

De los 16 corazones que el equipo evaluó en este estudio, solo 3 chimpancés no mostraron evidencia de FMI en sus corazones, y tampoco tenían áreas hiperdensas.

Por otro lado, todos los corazones de chimpancés afectados por el FMI mostraron formación de hueso o cartílago, y un aumento del tejido conectivo cercano.

“En los siete corazones restantes, se detectaron áreas hiperdensas y eran compatibles con áreas de mineralización o formación ósea (mostradas como regiones muy brillantes en las imágenes)”, escriben los autores.

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En cuatro de estos casos, la ubicación y el tamaño de esta estructura cayeron exactamente en el mismo lugar que un ‘os cordis’.

“La asociación significativa entre la presencia de un cordón umbilical y los altos niveles de FMI sugiere que la presencia de un cordón umbilical en esta especie puede ser un hallazgo o marcador patológico en lugar de una característica anatómica”, concluye el artículo.

La patología del FMI en los grandes simios es poco conocida, pero si los autores tienen razón y este hueso está involucrado de alguna manera, es crucial que descubramos más sobre esto.

Los chimpancés son una especie en peligro de extinción y la enfermedad cardiovascular es una de las mayores amenazas para sus vidas en cautiverio, y posiblemente también en la naturaleza.

Al comparar las exploraciones, los investigadores encontraron un corazón que contenía el llamado cartílago cordis, que parecía haber sido un precursor de una mayor formación ósea.

Pero no está claro si esto es o no malo para los animales. La función exacta del os cordis aún no se ha descubierto en otras especies, e incluso en los casos en que se desarrolla con la edad, como lo hace en las nutrias, no siempre es dañina y podría proteger las válvulas cardíacas.

“Las implicaciones clínicas y funcionales de la presencia de cartílago y tejido óseo en el esqueleto cardíaco del chimpancé aún no se han dilucidado”, escriben los autores de esta nueva investigación.

“[Si] la presencia de formación de cartílago u osificación [crecimiento óseo] dentro del esqueleto cardíaco de los chimpancés aumenta aún más las posibilidades de eventos arrítmicos, aún se desconoce”.

Fuente: Scientific Reports

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