Algunas plagas han arrasado con la humanidad en la antigüedad y algunos de estos virus llegaron en cometas desde el espacio exterior

En la antigüedad los cometas ayudaron a traer los bloques constructores de la vida a la Tierra primitiva, además de producir fenómenos de destrucción masiva.

La muerte desde el espacio puede llegar a través de cometas. Estos cuerpos celestes son capaces de albergar virus “extraterrestres”.

Y estos virus traídos del espacio exterior podrían ser los responsables de plagas y enfermedades que arrasaron a la humanidad en la antigüedad.

Esta teoría es acreditada como panspermia, una palabra griega que literalmente significa ‘todas las semillas’.

Ésta propone que la vida coexiste a través de todo el universo y es distribuida como gérmenes y esporas.

También pueden vivir formas de vida como los extremófilos, que al igual que los virus, podrían viajar por el espacio a través de cometas, asteroides y demás cuerpos celestes.

 

 

Estudio sugiere que el COVID-19 lleva en humanos muchos años

La capa de ozono de la Antártida se está recuperando (VÍDEO)

 

 

 

 

Estas formas de vida pueden permanecer latentes en fase de hibernación hasta entrar en contacto con las condiciones adecuadas para ‘despertar.

No obstante, una pregunta queda en el aire. ¿Cómo podrían sobrevivir a las condiciones que se producen cuando se entra en contacto con la atmósfera de un planeta?

La teoría ha sido debatida por gran parte de la comunidad científica, que asegura que no hay pruebas contundentes de que tal cosa se haya producido en el pasado.

Pero eso no descarta la posibilidad de que alguna vez ocurriera. Y por lo tanto, si eso ocurrió en la Tierra, nuestro origen, así como el origen de cualquier forma de vida en este planeta, sería “extraterrestre”.

Un virus es un fragmento de información genética (ADN o ARN) dentro de un cuerpo protector.

Necesitan de toda la maquinaria que posee una célula para sobrevivir y solo se transforman en partículas vivas cuando están dentro de una célula que los albergue.

Pero fuera de estas células anfitrionas, son solo partículas moleculares complejas carentes de vida y funciones.

Cerca de 4.000 tipos diferentes de virus han sido caracterizados, lo que representa una pequeña fracción del número total presentes en la Tierra.

Algunos virus son capaces incluso de cristalizarse como los minerales en su estado latente. En dicho estado, los virus pueden sobrevivir por millones de años inmutables.

Virus del espacio exterior

El origen de la nueva pandemia por COVID-19 fue también llevada a la especulación, refiriéndose a su posible origen “panspérmico”.

Así lo enunció el profesor Chandra Wickramasinghe del Centro para Astrobiología de Buckingham:

“El repentino brote del nuevo coronavirus tiene probablemente una conexión espacial, la ubicación del epicentro podría ser una señal de ello. En octubre del año pasado, un fragmento de cometa explotó en el noreste de China”.

“Pienso que este pudo contener incrustado en su interior un monocultivo infeccioso de partículas del virus covid-19, que sobrevivió en el interior del meteoro incandescente”.

“Considero seriamente la posibilidad que cientos de billones de estas partículas fueron entonces liberadas en forma de polvo carbonáceo muy fino”, explica Wickramasinghe.

“Estos agentes infecciosos serían predominantes en el espacio y, traídos por cometas, pueden caer a la Tierra a través de la troposfera”.

Estas afirmaciones le han traído la crítica de sus colegas, refiriendo su teoría de ‘pseudocientífica’.

Aun así, el profesor cree que la panspermia es algo común que se produce a menudo en nuestro planeta.

Esta teoría se refuerza tras los experimentos con resultados positivos sobre cómo el ADN es capaz de sobrevivir en el espacio, así como los organismos de procedencia alienígena (presuntamente) que fueron atrapados con globos estratosféricos.

ADN en cadena

Así como entran a la Tierra microorganismos desde el espacio, también lo hacen cadenas enteras de ADN con la capacidad de modificar genéticamente a microorganismos que viven en nuestro planeta.

De este modo, gérmenes que, en principio serían inofensivos, pueden convertirse en máquinas asesinas.

“Creo que esto podría haber sucedido con el COVID-19. Mientras que es probable que haya llegado como un nuevo agente infeccioso, otra alternativa es que pudo existir un elemento de mutación disparado por ADN que llegó de manera parecida”.

“Tenemos evidencia que incluso en el genoma humano, el 40 % de nuestro ADN es viral y ha sido incorporado durante la evolución “, apunta Wickramasinghe.

“Hay cada vez más pruebas que apoyan la teoría de que el ADN provino del espacio y que fue traído a nuestra atmósfera en micrometeoritos antes de dispersarse, siendo asimilado por bacterias y virus”.

“De hecho, la mutación que generó la nueva cepa de COVID-19 pudo nacer de este modo”, concluye el científico.

Y fue él uno de los que anticipó que el nuevo coronavirus se convertiría en una poderosa e imparable pandemia.

Fuente: Express/Longdom     Vía: Mistery Planet

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