El hallazgo en aguas de Mallorca es un barco romano hundido hace 2.000 años que contenía unas 100 ánforas en su interior

Los expertos han encontrado un pecio en perfecto estado, con 100 ánforas que contenían víveres como garo — el llamado ‘ketchup romano’ — que iban con destino a la capital del Imperio

Un barco romano hundido en el siglo III d.C. acaba de ser encontrado frente a las costas de Mallorca.

Se trata de un pecio de pequeño tamaño, cuya misión principal era el transporte de víveres desde las costas españolas hasta Roma.

Sin embargo, algo terminó ocurriendo para que acabase en el fondo del mar y con él todo su contenido que, 18 siglos después de hundirse, ha podido ser recuperado en perfecto estado de conservación y con sus inscripciones intactas.

El Instituto Balear de Estudios de Arqueología Marítima se ha encargado de recuperar y documentar todos los objetos que se han encontrado en el pecio, en el que toma mucho valor su contenido.

Y es que se han encontrado 100 ánforas perfectamente selladas que contenían en su interior víveres con destino a la capital del imperio.

Contenían aceite de oliva, vino y garo, una salsa a base de vísceras de pescado muy apreciada en Roma y conocida hoy popularmente entre los historiadores como ‘ketchup romano’.

Los expertos consideran que el barco no se hundió por una tormenta, sino que su hundimiento se produjo por culpa de una mala maniobra a bordo, que habría producido una fuga en el casco que generó que pronto se anegara de agua y lo mandara al fondo del mar.

Esta teoría es la más plausible dado el alto grado de conservación en el que se encontró su carga. En caso contrario, la carga estaría dispersa y rota por muchas partes.

“En lo que respecta a la arquitectura naval, este naufragio es uno de los mejor conservados en todo el Mediterráneo del Bajo Imperio romano”, aseguró el departamento de Cultura de Mallorca en un comunicado.

El buen estado de las ánforas — esos jarrones tradicionales con dos asas y el cuello estrecho — permitirá que puedan ser expuestas en el museo de la ciudad, aunque su importancia es aún mayor por haber podido recuperar su contenido intacto.

Lo principal es que han podido hallar garo en el interior de las vasijas, una salsa conocida como ‘el ketchup romano’.

Se trataba de un preparado con el que aderezar la comida, hecho con vísceras de pescado: estas se echaban en un gran recipiente, donde se mezclaba con una serie de especias aromáticas y mucha sal para, después, dejarlo secar durante muchos meses al aire libre.

Cuando la mezcla fermentaba, se filtraba el líquido, que era usado en guisos. Precisamente ese guiso es el que se ha encontrado en las ánforas, si bien antes se tiene que llevar a cabo un proceso de desalinización para poder acceder a su contenido.

Más de 18 siglos en el fondo del mar han provocado que la sal que ha accedido a su interior haya cristalizado y, por ello, es necesario llevar a cabo un proceso para evitar que los envases se puedan fragmentar por la acción de este material solidificado.

 

Será en un par de meses cuando se pueda ver su contenido

Estas vasijas se han encontrado guardando perfectamente la verticalidad en el fondo del mar, en buena parte gracias a una serie de fibras vegetales halladas junto a ellas.

Se tratan en gran medida de sarmiento y de ramas de la cepa de la vid, utilizadas para fijar las ánforas y también para amortiguar los hipotéticos golpes que pudieran sufrir entre ellas, evitando posibles roturas por impacto.

Gracias a ello, dos milenios después se han podido hallar en perfecto estado de conservación.

 

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Vía: Signs Of The Times

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