En las profundidades de las tierras baldías congeladas de la Antártida, los científicos han descubierto antiguas estructuras rocosas de placas tectónicas que están teniendo un gran impacto en los patrones de fusión alrededor de la plataforma de hielo más grande del continente

La roca oculta, en su lugar durante cientos de millones de años, está controlando el flujo de agua alrededor de la gigantesca plataforma de hielo de Ross.

Actualmente, esta plataforma actúa como un amortiguador crucial para evitar que más hielo de la Antártida fluya hacia el océano.

Los investigadores detectaron dicha roca gracias a las observaciones realizadas por el IcePod.

IcePod es un sistema de escaneo dedicado que mide la altura, el espesor y la estructura interna de la plataforma de hielo, y las señales magnéticas y de gravedad de la roca.

El IcePod puede mirar a través de cientos de metros de hielo para detectar estructuras de roca subyacentes que los satélites no pueden detectar.

Un límite geológico entre el este y oeste de la Antártida ha creado una división debajo del continente, que protege la plataforma de hielo Ross de las aguas cálidas.

“Pudimos ver que el límite geológico hacía que el lecho marino del lado este de la Antártida fuera mucho más profundo que el oeste, y eso afecta la forma en que el agua del océano circula bajo la plataforma de hielo”, dice el geólogo marino Kirsty Tinto, de la Universidad de Columbia.

El equipo encontró que la línea divisoria tectónica detiene el agua más caliente que llega a la línea de conexión a tierra de la plataforma de hielo, donde se conecta con el fondo marino.

Al mismo tiempo, las formaciones geológicas bajo la Plataforma de hielo de Ross pueden acelerar la fusión a lo largo de su borde este durante los meses de verano, gracias en parte a una región de aguas abiertas llamada la Plataforma de Ross Polynya.

“Encontramos que la pérdida de hielo de la plataforma de hielo de Ross y el flujo del hielo molido son sensibles a los cambios en los procesos a lo largo del frente de hielo”, dice un glaciólogo del equipo.

Comprender los futuros patrones de fusión alrededor de la Antártida, y el impacto que tendrán en el resto de nuestro planeta, requerirá datos detallados no solo sobre las condiciones locales a corto plazo cerca del frente de hielo sino también a más largo plazo.

Cambios que suceden en la circulación de aguas profundas y cálidas. Y ese es el objetivo del actual proyecto ROSETTA-Ice, del cual forma parte este nuevo estudio.

El trabajo continúa midiendo los patrones de fusión alrededor de la plataforma Ross, que cubre alrededor de la misma superficie que Francia: unos 480.000 kilómetros cuadrados.

“Para entender la Antártida debemos tener en cuenta el hielo, el océano, la atmósfera y la geología, y cómo interactúan a través de distancias y tiempo”, dice la glaciología Helen Amanda Fricker del Instituto Scripps de Oceanografía en California.

“ROSETTA-Ice es un gran ejemplo de cómo un equipo ecléctico e interdisciplinario puede unirse para ver un sistema complejo y realmente cambiar nuestra comprensión de cómo funciona”.

 

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Vía: Science Alert     Fuente: Nature Geoscience

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