Es el gran misterio: la vida inteligente debería estar en el Universo, ¿por qué no hemos encontrado ninguna evidencia de ello? Esta pregunta se llama la paradoja de Fermi, y hay algunas respuestas potenciales. Pero, ¿habrá llegado la voz humana a través de ondas de radio a otras civilizaciones inteligentes como la nuestra?

 

La galaxia en la imagen es una reconstrucción de la Vía Láctea, si tuviera alrededor de 110.000 años luz de diámetro (investigaciones más recientes sugieren que es aún más grande). El punto azul es lo que han viajado nuestras señales de radio desde la Tierra, un diámetro de unos 200 años luz.

 (Adam Grossman / Nick Risinger / Planetary Society)

 

La invención de la radio fue obra de muchas grandes mentes como la de Nikola Tesla a lo largo de varias décadas durante el siglo XIX, pero la primera transmisión se realizó en 1895. La emisión de radio llegó unos años más tarde.

La primera transmisión de radio intencional al espacio, llamada “El mensaje de Arecibo”, no se realizó hasta 1974, pero hemos estado filtrando señales de radio al espacio durante más de 100 años. Un cúmulo de señales transmitidas a través de ondas de radio que han alcanzado lugares jamás sospechados por la humanidad.

Muchos de esos son probablemente distorsionados por la ionosfera. Incluso aquellos que no lo están (como las comunicaciones entre la Tierra y el espacio), cuando están a 100 años luz de distancia, están tan atenuados y débiles que, de algún modo, son prácticamente indetectables. Entonces, si hay algún alienígena inteligente más allá de ese radio, y si tienen tecnología de radio, probablemente no podrían captar lo que estamos poniendo ahí fuera.

Lo mismo podría ser cierto en la otra dirección. Tal vez, en algún lugar a más de 100 años luz de distancia, hay una civilización extraterrestre que desarrolló la tecnología de radio al mismo tiempo que nosotros, y sus señales son tan débiles que no podemos detectarlas.

Parece poco probable que, por más vasto que sea el Universo, la vida inteligente solo haya surgido una vez … pero, por más vasto que sea el Universo, también es poco probable que encontremos pronto la tan ansiada ‘señal’.

Aunque muchos afirman que en 1977 se recibió una señal alienígena a la que denominaron la señal “WOW”. El 15 de agosto de 1977 a las 23:16, el radiotelescopio Big Ear recibió una señal de radio de origen desconocido durante exactamente 72 segundos proveniente de la zona oriental de la constelación de Sagitario y alcanzando una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo.

De acuerdo al protocolo utilizado, esta señal no fue grabada, sino que fue registrada por la computadora del observatorio en una sección de papel continúo diseñada para tal efecto. Unos días después, el joven profesor de la Universidad Estatal de Ohio Jerry R. Ehman, que estaba trabajando en el proyecto SETI, descubrió la señal anómala más intensa que se hubiera detectado hasta entonces por un radiotelescopio. La señal fue conocida como Wow debido a la anotación que Jerry Ehman hizo en el papel continuo, denotando su sorpresa y emoción. La secuencia de dicha señal fue: 6EQUJ5.

Durante muchos años se ha investigado el origen de la señal. Las explicaciones de la señal van desde el mensaje de una civilización extraterrestre inteligente, hasta alguna interferencia cercana al radiotelescopio. Todos los intentos posteriores de obtener una señal de la misma dirección no han encontrado nada inusual.

En 2017 se demostró que la señal podía ser ocasionada por el paso de un cometa, y que la señal observada sería el reflejo de la nube de hidrógeno que iba con él. ​ Sin embargo, ésta teoría fue desmentida por varios expertos.

Así pues, a pesar de los intentos por contactar con otra civilización y las posibles pruebas de que recibiéramos señales del espacio, todavía nos permiten soñar, ¿verdad?

 

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