El estado de Nueva York promulgó una ley que evita los tatuajes en animales y las perforaciones en mascotas. Probablemente, y si la locura humana lo amerita, en más partes del mundo comiencen a realizarse leyes que eviten estas prácticas por considerarlas inhumanas e inconscientes

Cuando se piensa que lo hemos visto todo, diferentes personas se empeñan en ir más allá de aquello que podríamos imaginar.

Actualmente, existen comportamientos que rompen con lo “establecido” que, por lo general, resultan controversiales. En cuanto se tocan temas de animales y sus derechos, siempre hay opiniones encontradas que nos hacen percatar que, tanto ellos como nosotros, dependemos del ser humano y nuestras acciones.

No hay un límite para el ingenio. Siempre se trata de hacer algo diferente. Muchos aseguran que las corridas de toros y los animales de circo son prácticas inhumanas, otros asisten con devoción cada fin de semana a disfrutar un espectáculo y divertirse.

En la actualidad, algunos han realizado cambios drásticos en sus mascotas para beneficiarse: perros que no ladran para evitar la molestia de sus dueños, cortar las orejas y las colas de las mascotas para hacerlos más estéticos o los controversiales casos en el arte.

Uno de ellos es Eduardo Kac. Este artista brasileño es conocido por inventar el bioarte y modificar genéticamente la estructura de un conejo para pintarlo de verde. Además, el estudio inglés Cohen Van Balen inventó una bacteria para que las palomas defecaran detergente y no su corrosivo excremento.

Pero ahí no terminan las transformaciones animales. Hoy, muchas personas han decidido tatuar a perros, gatos y hasta cerdos para que vayan ad hoc con sus dueños ¿Hasta qué punto es válido modificar el aspecto de las mascotas? ¿Se ha convertido en una práctica irresponsable e indiferente ante el dolor animal?

Cada quien decide qué hacer con su cuerpo. Podemos modificar nuestra apariencia como nos plazca: tatuajes, perforaciones y cualquier expresión corporal es válida mientras seamos nosotros quienes elijamos realizarlas.

Esto no ocurre con los animales, pues al ser seres que no pueden expresar negatividad ante estas prácticas, se convierte automáticamente en un acto de agresión. Adaptar y modificar su cuerpo es innecesario y doloroso. A quienes se supondría deberíamos cuidar y proteger, ahora les causamos más dolor y sufrimiento por un tatuaje que no pidieron.

Algunos argumentan que lo hacen con anestesia para evitar el dolor, pero no todos los dueños son tan considerados y recordemos que el tatuaje arde como una quemadura días después de realizarlo.

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