La Human Society difunde un cruel vídeo para advertir de que el gobierno Trump pretende legalizar la caza incluso cuando los animales están más indefensos

Después de muchos meses de trámites legales, la fundación The Humane Society de Estados Unidos ha conseguido el permiso para difundir unas imágenes que muestran el lado más inhumano de algunas personas.

El vídeo en cuestión (ver en la parte inferior de esta noticia) fue filmado de forma automática por una cámara oculta que los expertos del Departamento de Pesca y Caza de Alaska y el Servicio Forestal de los Estados Unidos habían instalado ante el hueco de un gran árbol en el que pasaban el invierno una osa adulta y sus dos crías de pocos meses de vida.

La familia de osos negros (Ursus americanus) masacrada vivía sin causar daño alguno en un lugar apartado de las zonas pobladas en Esther, una isla en la parte noroeste de Prince William Sound en la costa centro-sur del estado de Alaska, Estados Unidos.

En abril de 2018, dos personas armadas con un rifle y una pistola se acercaron al árbol enfocado por la cámara -sin saber que estaban siendo filmados- y dispararon sin piedad contra los animales en hibernación. Al escuchar los primeros disparos, los oseznos despertaron y chillaron con desconsuelo, como se puede escuchar en el vídeo de la cámara automática.

Los dos individuos armados, siguieron disparando hasta asegurarse de que los osos estaban muertos; después se felicitaron por su hazaña y se hicieron algunos ‘selfies’ para dejar constancia de su gran logro. Para acabar de rematar la machada, descuartizaron a la madre osa, envolvieron su piel en un plástico y desaparecieron del foco de la cámara.

Los autores de esta acción -que hasta ahora se considera ilegal incluso en Alaska- estaban convencidos de que nadie descubriría los hechos y menos aún su identidad, pero la cámara los dejó en evidencia. Después de una investigación policial, los autores fueron identificados como Andrew Renner y su hijo Owen.

El juicio celebrado contra los dos acusados acabó con unas condenas relativamente suaves. Owen fue multado con el equivalente a 1.600 euros y 30 días de cárcel, conmutable con servicios a la comunidad; y pérdida de la licencia de caza durante dos años.

Su padre, Andrew fue multado con el equivalente a 8.500 euros, una pena de tres meses de prisión, y la retirada del permiso de caza durante 10 años.

Al conocerse la sentencia, el pasado verano, la organización animalista PETA emitió un comunicado en el que, con tono irónico, sugería a la juez encargada del caso que condenara también a los culpables a ver una temporada completa de los documentales sobre animales de El Hombre y la Tierra, de Félix Rodríguez de la Fuente.

Aquí puedes ver el vídeo. Déjanos tu comentario más abajo.

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