The Humane Society, ha difundido un vídeo de dos cazadores sin escrúpulos, para hacer ver lo que el nuevo gobierno de EE.UU pretende: legalizar la caza sin limitaciones

Después de muchos meses de trámites legales, la fundación The Humane Society en Estados Unidos ha sido autorizada para publicar unas imágenes que muestran el lado más inhumano de algunas personas.

El vídeo en cuestión fue grabado por una cámara oculta que los expertos del Departamento de Pesca y Caza de Alaska y el Servicio Forestal de los Estados Unidos habían instalado en un árbol en el que pasaban el invierno una osa adulta y sus dos oseznos.

La camada de osos negros vivía sin causar daño alguno en un lugar apartado de las zonas pobladas en Esther, una isla en la parte noroeste de Prince William Sound en la costa centro-sur del estado de Alaska.

En  2018, dos cazadores armados con un rifle y una pistola se acercaron a los osos -sin saber que estaban siendo grabados- y dispararon sin piedad contra los animales en hibernación.

Al escuchar los primeros disparos, los oseznos despertaron y chillaron con angustia, como se puede escuchar en el vídeo colgado en el canal de YouTube que tiene la fundación: “The Humane Society of the United States.

PARA VER EL VÍDEO PINCHA AQUÍ:

Advertencia: Este vídeo puede dañar su sensibilidad

Los dos personajes armados, continuaron disparando hasta asegurarse de que los osos estaban bien muertos; luego, se felicitaron por su hazaña y se hicieron un par de ‘selfies’ para dejar constancia.

Para acabar de rematar la faena, descuartizaron a la madre osa, envolvieron su piel en unos plásticos y se marcharon.

Los autores de esta acción -considerara todavía ilegal en Alaska- estaban convencidos de que nadie los había visto y que nadie sabría lo que habían hecho y mucho menos su identidad, pero no contaban con la cámara que finalmente los delató.

Después de la investigación, los autores fueron identificados: Andrew Renner y su hijo Owen.

El juicio celebrado contra los dos acusados concluyó con unas condenas absurdas. Owen fue multado con el equivalente a 1.600 euros y 30 días de cárcel, conmutable con servicios a la comunidad; y pérdida de la licencia de caza durante 2 años.

Su padre, Andrew, fue obligado a pagar 8.500 euros, una pena de tres meses de prisión, y la retirada del permiso de caza durante una década.

Al conocerse la sentencia, la organización animalista PETA publicó en un comunicado que sugería a la juez encargada del caso algo muy peculiar.

PETA quería que condenara también a los culpables a ver una temporada completa de los documentales de “El Hombre y la Tierra”, de Félix Rodríguez de la Fuente.

Y es que, si algo nos enseñó Félix con su maravilloso legado, fue a amar a todos los seres que conformamos la sabia naturaleza.

 

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Fuente: The Humane Society of the United States

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