El brote del virus del Ébola de 2014 en África occidental causó más de 11,000 muertes. En ese momento, los científicos estaban trabajando en varias vacunas y tratamientos experimentales, pero ninguno tenía licencia para su uso en humanos

Los anticuerpos, que son proteínas de defensa especiales fabricadas por nuestro cuerpo en respuesta a una infección o vacunación, son uno de los tratamientos que se investigaron. Una vez que se han identificado los mejores anticuerpos para combatir una enfermedad, se pueden comercializar y utilizar como tratamiento.

Esta investigación publicada en “Cell Reports”, muestra que los anticuerpos aislados de voluntarios a los que se les había administrado una vacuna experimental contra el Ébola fueron eficaces para derrotar el virus en seis cobayas.

En total, 82 anticuerpos se derivaron de las células sanguíneas de once personas que recibieron la vacuna. Estos se combinaron en tres grupos separados, y cada grupo contenía tres o cuatro anticuerpos con diferentes propiedades.

Una combinación de anticuerpos curó con éxito a los seis animales infectados con el virus del Ébola cuando se administró tres días después del inicio de la infección. Dado que las vacunas pueden tener efectos secundarios para algunas consideradas de riesgo, los anticuerpos son una forma más segura de tratamiento.

Los anticuerpos pueden aislarse de la sangre humana seleccionando células B individuales, las células inmunitarias especializadas que producen anticuerpos. El código genético para producir un anticuerpo está dentro de las células B, que se extrae mediante técnicas moleculares avanzadas.

Una vez que se conoce este código, se pueden crear ingentes cantidades de anticuerpos en un laboratorio. Los anticuerpos se adhieren a los virus y evitan que entren en las células. Cada anticuerpo tiene diferentes propiedades, como la forma y el lugar en que se une al virus y si puede impedir que el virus infecte las células.

Estas propiedades fueron examinadas para los 82 anticuerpos. Los anticuerpos aislados en este estudio de donantes vacunados tenían las mismas características que los anticuerpos aislados de animales inmunizados y las personas que han sobrevivido al Ébola. Esos anticuerpos ya están disponibles para ensayos clínicos en humanos.

Hay una ventaja para desarrollar tratamientos con anticuerpos de personas sanas que han sido vacunadas: resuelve el difícil problema del manejo de muestras de sangre no seleccionadas de sobrevivientes humanos en áreas remotas, donde los donantes pueden potencialmente albergar el Ébola u otros virus infecciosos como la hepatitis B o el VIH.

La mezcla de anticuerpos de este estudio también se está estudiando para la protección contra las otras dos especies del virus del Ébola: Sudán y Bundibugyo. Estos han causado brotes significativos en el pasado.

Incluso si la combinación particular de anticuerpos no trata estos virus, no todo está perdido. Los anticuerpos de este estudio, combinados con anticuerpos de otros grupos de investigación que reaccionan a todas las especies, pueden proporcionar un mejor tratamiento.

Los anticuerpos también son herramientas útiles para estudiar el virus del Ébola y las respuestas inmunes humanas contra él. Al rastrear cómo los anticuerpos atacan a las células, es posible identificar las partes vulnerables del virus.

Este estudio muestra que un ensayo de vacuna en humanos es una oportunidad de oro para aislar anticuerpos que pueden usarse efectivamente como tratamiento.

Esto puede ser importante para combatir infecciones emergentes como la gripe aviar, MERS, SARS y virus de Chikungunya, para los cuales no tenemos medicamentos establecidos o anticuerpos terapéuticos.

Fuente: The Conversation

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