Las enfermedades cardiovasculares en nuestros vasos sanguíneos pueden acarrearnos problemas graves si no se remedia con rapidez

Y para ello podemos reemplazarlos por otros de nuestro propio cuerpo, o podemos crear unos nuevos.

Como ambas opciones tienen limitaciones y pueden acarrear complicaciones, los científicos trabajan en una alternativa.

Consta en obtener vasos sanguíneos de un cadáver e implantarlos en el paciente que precise de esta intervención.

La compañía de biotecnología con sede en EE.UU Humacyte, anunció este método de fabricación de vasos sanguíneos de reemplazamiento.

Ensayos clínicos desarrollados en fase-II con pacientes que sufrían insuficiencia renal terminal fueron positivos tras cultivar vasos sanguíneos de cadáveres.

Para evitar el rechazo en estas intervenciones, no han reemplazado los vasos del paciente por los del donante fallecido.

Han procedido con células del donante a cultivarlas en laboratorio para fabricar un marco compuesto de proteínas, necesarias para que los tejidos se desarrollen.

Los investigadores ya barajan algunas ventajas que esta nueva técnica tendrá en el campo de la medicina.

Reemplazar un vaso sanguíneo en mal estado será realmente extraer, y reemplazar por uno nuevo.

Mientras perfeccionan el tamaño de los tejidos, el injerto sintético permite a los especialistas adecuar la substitución del tejido y adaptarlo en la parte dañada.

La creación de polímeros que forman la estructura del tejido es capaz de crear vasos de tamaño grande.

No obstante, cuando se intentan hacer tubos de polímeros a menor escala, es cuando surgen complicaciones.

“Identificar cuándo y qué tipos de células huésped participan en la repoblación y remodelación del material vascular implantado se vuelve fundamental para comprender su éxito a largo plazo en los pacientes”, destacan en su informe.

En Humacyte experimentan con esta técnica tomando músculos adecuados y tejidos del cadáver y manipulandolos para que progresen sobre una red biodegradable.

Tras más de dos meses de perfeccionamiento en un biorreactor, las células del donante se descartan.

Finalmente, el resto queda en una red densa de proteínas que denominan vaso acelular humano, o VHA, que está capacitado para transportar sangre por sí mismo.

Si las células del donante no atraen la atención del sistema inmunitario, no hay peligro de que el cuerpo del paciente lo rechace.

Los tubos de proteínas igualmente son más sencillos de hacer y de recolectar en suficientes cantidades.

“La separación de las células es importante para que los recipientes se puedan elaborar en grandes fragmentos y se almacenen en los centros médicos para su utilización”, recalcó D-Breve, de Humacyte.

Para ensayar estructuras recién desarrolladas, el equipo injertó HAV en los brazos de 60 pacientes de Polonia y de EE.UU.

Tras un año de seguimiento, los médicos determinaron que dichos trasplantes habían hecho su trabajo correctamente.

En la matriz de proteínas producida de cadáveres habían crecido capas de tejido adecuado que se asimilaba a las de los propios vasos sanguíneos del paciente.

Los HAV mostraron signos claros de reparación allí donde se había injertado el tejido.

Esta nueva aplicación médica disminuirá enormemente las muertes por enfermedades cardíacas.

Es una de las causas de fallecimiento más frecuentes en los países desarrollados donde la mala alimentación y el modo de vida sedentaria son muy comunes.

Pero el avance de la ciencia y la medicina es cada vez mayor, por lo que podremos vivir más tiempo y más sanos gracias a grandes logros como este.

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Fuente: Science Translational Medicine