El gobierno chino ha tomado una decisión digna de admirar y digna de relevar. Ha decidido enviar a sesenta mil soldados a plantar árboles para combatir el cambio climático y la contaminación que sufre el país, que recordemos, supera con creces los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los soldados que se encuentran en la frontera norte, dejarán sus puestos fronterizos para llevar a cabo este proyecto no militar, pero necesario para la sostenibilidad del país. La zona a forestar tendrá el tamaño de Irlanda y será un hecho a mediados del año que viene. Asia Times afirma que será la provincia de Hebei la privilegiada en ‘criar’ en sus tierras a estos árboles.

Aunque no es casualidad que sea la zona que rodea Pekín la elegida en este primer proyecto forestal a gran escala. Y es que, Pekín, es de las ciudades más contaminadas del planeta. Quieren aumentar la cobertura forestal de China de un 21% a un 23% en el año 2020.

El jefe de la Administración Estatal de Silvicultura de China, Zhang Jianlong, confirmó un 26% de cobertura forestal en China para el año 2035. “Las empresas y organizaciones que se especialicen en trabajos ecológicos serán bienvenidos a nuestra campaña para reverdecer China”, adjuntó.

China se ha tomado en serio la contaminación que envuelve su atmósfera y las consecuencias que ejerce en la naturaleza, pero, sobre todo, en su población. Auguramos un relevo por parte de otras grandes potencias dispuestas a reducir el nivel de CO2 en la atmósfera terrestre y que nuestros hijos y nietos puedan vivir en un planeta mejor.

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