La población de abejas ha decrecido en todo el mundo significativamente, lo que supone un serio problema para el planeta y para la especie humana, ya que éstas son las principales polinizadoras de la flora terrestre. Su desaparición sería el comienzo de una secuencia de calamidades naturales. Por ello, algunas potencias mundiales están poniendo remedio.

Pero, no todos los países están tomando ejemplo e incluso algunos han decidido tomar medidas sancionadoras contra aquellas empresas que utilizan estos nuevos pesticidas. Pero Francia ha plantado cara a quienes no se toman esto en serio y ha tomado una decisión tajante y necesaria. Prohibir cualquier tipo de pesticida o químico que altere o modifique el aumento de la población de abejas en el país.

Será el primer país europeo en prohibir cinco variedades de estos pesticidas llamados neonicotinoides. Los estudios científicos realizados a cabo demuestran que estos nuevos pesticidas son letales para la proliferación de las abejas, ya que las mata directamente.

La nación francesa está en camino de convertirse en el primer país europeo en prohibir cinco variedades de pesticidas. Los investigadores están convencidos de que estos neonicotinoides son muy dañinos ya que están matando a las abejas.

Pero no toda Francia está contenta con esta decisión, ya que hay agricultores como los encargados de producir remolacha, que se han preocupado seriamente con las consecuencias que esta nueva ley del gobierno francés puede acarrear a su producción agrícola, ya que muchos de estos cultivos podrían volverse vulnerables a otro tipo de plagas de insectos.

Pero los ecologistas se alegran y a consciencia, sabiendo que el problema de la explotación demográfica de las abejas es real y que, antes o después, se convertirá en un problema irreversible si las potencias mundiales no hacen algo ahora para empezar a evitarlo.

Primeramente, Francia inmovilizó en sus fronteras solo a tres de estos cinco neonicotinoides. Pero el gobierno francés superó las expectativas de la Unión Europea, ampliando la prohibición a un total de cinco de estos nuevos tóxicos. Además, la nueva normativa vigente se aplica también a invernaderos.

Gran Bretaña se opuso firmemente a esta prohibición en el parlamento europeo, pero finalmente cedió tras ver que la propuesta iba respaldada por estudios fehacientes que demuestran el impacto que tenían dichos pesticidas contra las colonias de abejas, tanto en Europa como en otros lugares.

Incluso las abejas se volvían adictas al pesticida, ya que contienen nicotina. En este fenómeno, grandes colonias de abejas desaparecen repentinamente. Llevan usando este tipo de sintéticos en los campos desde los años noventa, con lo que ha ido afectando a los sistemas nerviosos de los insectos durante más de veinte años.

Y es en la actualidad, la categoría de pesticidas más utilizada en la agricultura de medio mundo, sustituidos por los anteriores que eran mucho más perjudiciales para el medioambiente. Se utilizan especialmente en el proceso de fertilización de árboles frutales, viñedos, remolachas y otras plantas con flores.

Estos productos químicos se mezclan con el conteo de espermatozoides de abejas macho, causando una grave desorientación de la memoria de las abejas y su capacidad para regresar a casa. Además, el hecho es que las abejas son adictas al pesticida néctar mezclado. Como resultado, naturalmente no se alejan de estos.

FNSEA, el sindicato agrícola más grande de Francia, ha pedido una exención de esta prohibición en los casos en que no haya una alternativa apropiada. Asimismo, han destacado que una prohibición de este tipo llevaría a una competencia desleal entre productores de Europa y de otros países.

No obstante, a lo que afirman los miembros de los sindicatos de agricultores, la agencia de salud pública francesa ANSES afirmó lo contrario. En su opinión, ya hay bastantes alternativas sostenibles y eficientes operativas en Francia.

Pero muchos piensan que es tiempo de acabar con cualquier tipo de pesticida. Que cualquier tipo de tóxico que acabe con una especie, será antes o después, un problema medioambiental y que, obviamente, terminan repercutiendo en nuestra salud, ya que consumimos los tóxicos que aplican en las tierras.

Desde Planeta Magnífico felicitamos esta acertada normativa por parte del gobierno francés y animamos al gobierno español, que es gran productor agrícola, a tomar la misma decisión, o incluso, una mejor.

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