El descubrimiento reciente de un sarcófago de granito que se encontraba enterrado en Alejandría, había despertado la perspicacia de muchos investigadores que tanteaban con la posibilidad de que el gran Alejandro Magno fuera quien se encontraba en su interior. Pero la exhumación de esta tumba ha desconcertado a todos por igual.

Fueron unos funcionarios del Ministerio de Antigüedades de Egipto los que desenterraron el sarcófago hace pocas semanas. El equipo, dirigido por el Dr. Mustafá Waziri y el Dr. Ayman Amaury, han declarado que no se trata del sarcófago de un gigante, ni de una momia maldita, ni nada por el estilo.

El sarcófago genero mucha polémica en medios de comunicación de todo el mundo e hizo que se plantearan muchas hipótesis sobre quién o qué podría estar allí. Se encontraba enterrado a unos 10 metros de profundidad y era un sarcófago de grandes dimensiones, por eso se fantaseó con que fuera la tumba de un gigante antiguo. Había estado allí durante milenios sin que nadie se hubiese percatado de su presencia.

Se planteó que pudiese pertenecer a la nobleza o a algún dignatario de la época. Incluso se planteó seriamente que pudiese tratarse de la tan buscada tumba del emperador Alejandro Magno, ya que se encontró en el mismo lugar, la escultura de una cabeza que, por sus características, se vinculó directamente con algún gran emperador tal como Alejandro Magno. Pero nada más lejos de la realidad.

El contenido del sarcófago no era ni del icónico emperador ni de ningún noble. Ni siquiera de una momia maldita como afirmaban algunos o de un enorme gigante, sino que albergaba una sorpresa, cuanto menos desconcertante. La tumba de granito estaba llena de agua que había permanecido estancada durante milenios. Cuando depuraron el agua de su interior, hallaron restos óseos que no se habían momificado, como se hubiese esperado en esa época.

Los restos pertenecían a tres personas distintas que en un principio se pensó que podrían ser familiares. Pero los análisis determinaron que no era así. De hecho, han concluido que se trata de tres oficiales del ejército. Ahora se encuentran en el Museo Nacional de Alejandría, donde están siendo analizados detenidamente. Uno de los cadáveres presenta una herida de flecha. Y según el Dr. Ayman Amaury, “la no momificación de los cuerpos, más el extraño ritual de agua llevado a cabo para sumergir los cadáveres, es desconcertante y del todo inconcluyente”.

Así pues, aunque no se trataba del emperador más famoso de la historia de la humanidad, y aunque no se trataba de una tumba maldita como la de Tutankamon, lo cierto es que el misterioso modo de sumergir en agua a tres cadáveres en un sarcófago de granito de grandes dimensiones, sigue siendo un enigma sin resolver. Es evidente que seguimos deseando encontrarnos con el misterio en cada momento. Y la evidencia de lo que digo la encontramos como ejemplo en esta noticia.

Fuente: Luxor Times Magazine

Miguel Á. Fuentes