Un equipo internacional de investigadores cuestionó los hallazgos de un estudio que argumentaba que un extraño esqueleto hallado en el desierto de Atacama era una niña humana con graves mutaciones genéticas.

En 2003, el diminuto esqueleto humanoide -que mide aproximadamente 6 pulgadas de largo y presenta una cabeza y rostro muy alargados- se encontró en un pueblo minero abandonado de Chile. Las características de la Momia de Atacama, o Ata, como se conocía, eran tan inusuales que abundaban las especulaciones sobre si el esqueleto era de origen extraterrestre. Pero en 2013, un equipo de la Universidad de Stanford anunció los hallazgos de investigaciones que sugerían que Ata era, de hecho, humano.

Sin embargo, muchas preguntas sobre las deformidades se mantuvieron, por lo que los científicos realizaron un análisis genético de seguimiento, que se publicó en la revista Genome Research a principios de este año. El documento concluyó que Ata era una mujer de ascendencia chilena y que era un feto en desarrollo en el momento de su muerte, que pudo haber ocurrido antes o inmediatamente después del embarazo. Además, los investigadores proporcionaron evidencia que sugiere que Ata sufrió varias mutaciones genéticas que fueron responsables de sus características extrañas.

En un estudio publicado el 18 de julio en el International Journal of Paleopathology, un equipo internacional de expertos cuestionó los métodos y las conclusiones de la investigación previa. Los autores del nuevo artículo no pudieron encontrar ninguna evidencia de las “anomalías esqueléticas” que el estudio del genoma sugiere que son responsables de las extrañas características de la momia, argumentando que muchas de sus conclusiones se basan en un malentendido del desarrollo fetal.

En el estudio Paleopathology, los autores sostienen que el feto se ve normal para su edad, que se estima en alrededor de 15 semanas, a pesar de su apariencia extraña. En cuanto al “cráneo alargado”, esto se puede explicar, dicen, por procesos geológicos y de nacimiento que han afectado al esqueleto. “Es común que un proceso llamado deformación plástica altere la forma de los restos craneales que han sido enterrados en el suelo, donde el calor y la presión pueden afectar lentamente su forma”, escribieron los autores.

“Además, un feto de esta edad no tiene las mismas proporciones craneales de un feto a término”, dijeron. “Además, durante el parto, las relaciones entre los huesos del cráneo se pueden alterar a partir de la compresión de los huesos en el cuello uterino en un proceso denominado moldeado. Tal moldeado puede reducir el diámetro del cráneo, lo que resulta en una apariencia alargada; esto ha demostrado ser más severo en los fetos prematuros”.

Los autores del último artículo dijeron que la investigación anterior también planteó una serie de preocupaciones éticas, especialmente dado que se cree que la momia tiene solo unas pocas décadas y el contexto en el que se descubrieron sigue sin estar clara. Argumentan que los científicos de Stanford no siguieron los protocolos correctos para estudiar los restos humanos, que están protegidos por la ley en Chile, como en muchos países. Además, las técnicas de extracción de ADN que se utilizaron causaron daños al cuerpo del ser de Atacama.

“Desafortunadamente, no hubo razones científicas para llevar a cabo análisis genómicos de Ata, porque el esqueleto es normal”, escribieron los autores en el nuevo estudio. “Las pruebas científicas costosas y que consumían mucho tiempo utilizando técnicas de genoma completo eran innecesarias y poco éticas”. “Advertimos a los investigadores de ADN sobre la posibilidad de involucrarse en casos que carecen de contexto y legalidad claros”, concluyeron.

Después de la publicación del estudio del genoma en marzo, el Consejo Nacional de Monumentos de Chile también criticó a los científicos de Stanford diciendo que la momia, que ahora está en manos de un coleccionista privado en España, pudo haber sido exhumada ilegalmente y sacada de contrabando del país. En su opinión, la investigación nunca debería haberse realizado. En respuesta a esta controversia, los editores y editores de Genome Research emitieron una declaración defendiendo su artículo. “El manuscrito fue sometido a una rigurosa revisión por parte de expertos en genética evolutiva y paleogenómica y los editores de Genome Research respaldan el proceso de revisión y la publicación de este documento”, concluyeron en su comunicado.

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Fuente: NewsWeek