Oumuamua, el primer objeto interestelar registrado en visitar nuestro sistema solar no solo contaba con una inusual forma alargada, una tonalidad rojiza y una composición metálica, además, ahora se ha descubierto que también tenía propulsión propia.

Desde su descubrimiento en octubre de 2017, los investigadores han seguido analizando los datos recogidos durante la visita de Oumuamua, «el mensajero que llegó primero», el nombre hawaiano con el que fue bautizado el visitante. Su naturaleza, en su momento incluso achacada a una nave alienígena a la deriva, aún requiere trabajo para ser bien comprendida.

Dentro de ese marco, un equipo internacional de investigadores presentó esta semana un trabajo en Nature en el que argumentan que el objeto interestelar es un cometa. El grupo, liderado por Marco Micheli, del centro de seguimiento de objetos cercanos a la Tierra que tiene la Agencia Espacial Europea en Frascati, Italia, introdujo en un modelo todas las influencias gravitatorias que pudo recibir Oumuamua en su viaje por el Sistema Solar, del Sol, los planetas y los grandes asteroides.

Sus conclusiones, alcanzadas después de un preciso análisis de los datos, indican que parte de la aceleración que alejaba al visitante interestelar de nuestra estrella no tenía origen gravitatorio. Una pequeña fuerza de propulsión, entre 1.000 y 10.000 veces más débil que la gravedad, desviaba a Oumuamua de la trayectoria que le marcaba la atracción del Sol y sus planetas y debía proceder de gases expulsados por el objeto.

«Este movimiento es consistente con el comportamiento de los cometas, que pueden ser propulsados por el gas que liberan al ser calentados por el Sol», señalan los autores, que así descartan de lleno que el objeto pueda ser considerado como un asteroide.

No obstante, de acuerdo a Olivier Hainaut, del Observatorio Europeo Austral (ESO), «no había signos visibles de gases provenientes de Oumuamua, por lo que este tipo de propulsión no se había considerado». Para explicar esta ausencia, los autores del estudio sostienen que la liberación de gases se puede haber producido en muy pequeñas dosis de partículas de polvo, «lo suficiente para darle al objeto un pequeño impulso, pero no tanto como para ser detectado».

Aunque agregan que estos aspectos sobre la naturaleza de Oumuamua «no podrán resolverse de forma concluyente hasta que no se lleven a cabo observaciones in situ», algo que de momento parece muy improbable.

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Vía: Mystery Planet Fuentes: Daily Mail/EFE/El País