Kirill Tereshin es un joven ruso apodado Hulk, que se hizo famoso en todo el mundo gracias a Internet, tras presumir en las redes sociales de su espeluznante hazaña. Y es que, este chico de tan sólo 21 años, se inyectó en sus propios músculos una especie de preparado casero a base de aceites y químicos para aumentar el volumen de sus brazos. Y las consecuencias han sido nefastas.

Este joven ruso no podría imaginarse las consecuencias que iban a producir sus actos, aunque para la mayoría de la población humana, quizás si era predecible. Pero esto nos hace pensar en la involución y la imbecilidad de parte la sociedad actual, probablemente causada por un control mental aplicado que está siendo efectivo y perspicaz en diversos y numerosos núcleos sociales.

Kirill Tereshin, denominado el ‘Hulk’ o ‘Popeye’ ruso, está padeciendo una verdadera tortura tras el largo y doloroso proceso que está atravesando debido a su propia actuación. El chico aumentó el diámetro de sus bíceps y tríceps hasta 58 centímetros en 20 días. Pero no fue gracias al duro entrenamiento, sino a una intervención que él mismo se practicó.

Preparó una mezcla con aceite de oliva, alcohol bencílico y un sucedáneo al Shynthol, que es una sustancia utilizada por muchos culturistas y que hoy en día se administra en muchos gimnasios de manera ilegal, siendo consumida por muchas personas, sobre todos chicos, que quieren aumentar el tamaño de sus músculos con el menos esfuerzo y sacrificio.

El joven hizo pública su hazaña y se convirtió en viral por toda Rusia y seguidamente, por todo el mundo. Y aunque Kirill estaba encantado (al menos hasta hace poco) de su transformación, lo cierto es que sus familiares y amigos más allegados estaban realmente preocupados tanto por las consecuencias físicas y de salud, como por su estabilidad mental.

Hace pocos meses se dio la noticia de que al joven le habían explotado los brazos. Presentaban una inflamación alarmante y un color rojo que anunciaban lo que estaba a punto de pasar. Tuvo que ser intervenido de urgencia para ser operado y extraerle los músculos afectados en los brazos, como el bíceps y el tríceps.

Los brazos se salvaron de ser amputados, pero quedaron totalmente destrozados. Lo más espeluznante y llamativo, y es lo que más evidencia el comportamiento del ser humano que es inducido por un control mental. es lo que hizo después. Y es que, no contento ni escarmentado con lo sucedido, decidió intervenirse a las pocas semanas a otra operación que le implantaran unas prótesis.

Ahora, Kirill lucía unos brazos mucho más grandes y “musculosos”, y una sonrisa que pronto se convertiría de nuevo en drama. Y es que, a pesar de las advertencias, el joven decidió someterse a la intervención, y ni siquiera era para recuperar la forma natural del brazo, sino para seguir presumiendo de volumen.

Y lógicamente, las consecuencias no se hicieron esperar. Los problemas han aumentado exponencialmente y el dolor que padece este chico es insufrible. La infección ha provocado una desmesurada inflamación en los brazos y ahora, los médicos que operaron y advirtieron al joven de su comportamiento, se plantean la amputación de los miembros superiores.

Kirill cerró entonces su cuenta en una red social rusa, que es tipo Facebook, porque decía que no quería hablar con sus seguidores tras sus problemas de salud y afirmó que padecía grandes dolores y fiebres muy altas. Y hace unos días reactivó su cuenta. Esto hizo esperanzarse a sus seguidores que, pronto se dieron de bruces con la realidad.

El ‘Hulk’ ruso asegura que no soporta más el intenso dolor que padece desde hace ya un mes. Está tomando un tratamiento específico para las diversas dolencias que presenta y se aplica hielo constantemente en los brazos. Pero su desesperación y una avanzada depresión detectada tras su primera intervención, van en aumento y afirma tener ganas de morir. “Le rezo a Dios todos los días por mi muerte”, declaró.

En este medio no solemos hacernos eco de este tipo de noticias, ya que crispan tanto al equipo, como a nuestros lectores. Y porque a grandes rasgos no son compatibles la tónica general de nuestro contenido. Pero en este caso tan llamativo, hemos querido hacer una excepción para que podáis apreciar las diversas y variopintas formas que tienen las consecuencias de un control mental constante aplicado a la sociedad.

Evidentemente, no todos somos vulnerables. Pero hay un porcentaje de la población que sí lo es. No olvidemos que estamos expuestos liminal y subliminalmente a miles y miles de mensajes que recibimos sin querer, a través de la publicidad, la televisión, la música, los juegos, el cine, etc., y que afectan a nuestras vidas y a nuestro entorno. pero sobre todo afectan a nuestro ‘yo’ interior.

Ahora bien, ¿si pensamos que la mayoría de estímulos que recibimos por estos agentes externos, como son el cine, la televisión, la música, las redes sociales y el largo etcétera que conforman nuestro día a día, son llevados a cabo por grandes corporaciones y empresas que dominan el mundo? ¿Entonces tiene sentido lo que este joven ha hecho con su propio cuerpo? Aquí te dejamos una referencia para que conozcas al Hulk ruso:

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Miguel Á. Fuentes