Yonaguni es la isla más occidental del archipiélago de Yaeyama que es parte de la prefectura de Okinawa. La isla está a sólo 125 km de Taiwán, no lejos de las disputadas islas Senkaku. Una típica isla de Okinawa: aislada, subtropical y acogedora. En el 1985 se convirtió en centro de un misterio que sigue siendo investigado: una formación rocosa submarina, extrañamente estructurada.

Bajo las aguas del Mar de China y al sur de Japón, en las proximidades de la isla japonesa de Yonaguni, hay una extraña estructura que unos atribuyen a una simple curiosidad geológica y otros a la mano del hombre, conocida como el Monumento de Yonaguni. Su descubrimiento se produjo de manera casual por parte de Kihachiro Aratake, quien buceaba por esta zona en 1985, y rápidamente dio la noticia al Centro Geológico Oceanográfico de la Universidad de Ryukyu, situada en Okinawa.

Desde entonces ha existido una polémica entre los científicos japoneses, que creen que es obra del hombre, y los americanos, que aseguran que se trata de una formación extraña, pero de origen natural. Las últimas teorías sobre el Monumento de Yonaguni funden ambos conceptos, siendo en principio una curiosa formación geológica que fue modificada por la mano del hombre hace aproximadamente entre 8.000 y 10.000 años.

Esta datación parte de una base también teórical. Si esta estructura fue modificada o construida por el hombre debió ser cuando este lugar no estaba sumergido, durante el último periodo glaciar, tiempo en que el nivel de las aguas era mucho más bajo. De confirmarse su factura humana, se trataría de uno de los edificios más antiguos descubiertos hasta la fecha, junto con las ruinas de Gobekli Tepe.

La estructura tiene unos 120 metros de largo, 40 metros de ancho y casi 20 de alto, y presenta dos orificios de 90 centímetros de diámetro y un metro de profundidad, que se supone sirvieron para anclar vigas de madera. También tiene un pequeño tramo de escaleras irregulares y poco elaboradas, pero que difícilmente surgirían de la erosión. Según los científicos japoneses, su forma se asemeja a las construcciones sumergidas de la cultura Ryukyu encontradas en 1995 al sur de Yonaguni.

Las “ruinas” están situadas a pocos kilómetros de la costa sur de Yonaguni y fueron identificadas por primera vez por unos buceadores aficionados. Algunos estudiosos dicen que son estructuras hechas por el hombre hace más de 2.000 años, cuando el área no estaba bajo el agua. Las pirámides y los templos son testimonios silenciosos de constructores misteriosos. Los amantes del misterio aman Yonaguni.

Recientes exploraciones submarinas y análisis de las rocas del lugar han revelado la existencia de puentes de tierra que unen el archipiélago de las Ryukyu con el continente, puentes que se hundieron merced a una serie de cambios geológicos. Como contrapunto, y debido a la ausencia hasta el momento de alguna herramienta o restos humanos en el lugar, debe indicarse que aún es pronto para asegurar que el Monumento de Yonaguni pertenezca a una antigua civilización olvidada, anegada bajo las aguas como Mu o la Atlántida.

Pero la verdad es que todo podría ser una maravilla natural causada por la alta actividad de las placas tectónicas locales. Los estudios más recientes pueden indicar que se trata de una formación rocosa reciente, bien estructurada, pero sin ninguna intervención humana. Algunos investigadores suponen que, a lo sumo, en la antigüedad el sitio pudo haber servido como una cantera.

Lo que sí es cierto es que no hace falta ser parte del debate para disfrutar de la belleza del lugar. Se trata de una inmersión poco profunda, iluminada y extrañamente fascinante. Un verdadero paraíso para los buceadores.

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