Eventos catastróficos naturales como tsunamis, terremotos y choques de asteroides han destruido poblados y sumergido grandes ciudades bajo el mar. En algunos casos la elevación gradual pero implacable de las aguas permitió a sus habitantes partir hacia nuevas tierras. Los vestigios de dichas culturas están rodeados de misterios y leyendas que los arqueólogos no siempre han podido desentrañar.

Heracleion-Tonis

Esta ciudad milenaria, que prosperó entre los siglos VII a. C. y VIII d. C quedó sumergida hace más de 1.000 años en la desembocadura del río Nilo, cerca del puerto Canopus, que sufrió su mismo destino, frente a las costas de Alejandría.

En Heracleion se encontró un santuario dedicado al mítico guerrero semi-divino griego Heracles –Hércules para los romanos– así como representaciones varias del dios egipcio Amón. Una estela intacta, referida al rey Ptolomeo, narra en egipcio y griego el nombre de la ciudad: Tonis y Heracleion respectivamente.

“Heracleion desapareció sin dejar rastro, y ahora, más de mil años más tarde, monedas de oro y objetos sagrados emergieron de las profundidades, como mudos testimonios de los trágicos sucesos que golpearon a esas ciudades”, destacó Franck Goddio, miembro del Instituto Europeo de Arqueología Submarina durante la muestra itinerante de los hallazgos encontrados en la excavaciones iniciadas en el año 2000, dirigidas por él mismo.

Cabeza monumental de la ciudad sumergida en la desembocadura del Nilo. (Fotografía: La Gran Época/IEASM)

Dwarka

En el texto sánscrito hindú Mahabharata, del siglo III a. C., se menciona la leyenda de la rica ciudad de Dwarka o Swarnadwarika, que albergaba palacios de oro, plata y piedras preciosas y que fue construida en una isla por Krishna. De hecho, después de que Krishna dejara su residencia en Mathura, en el interior de la India, cuando llegó a ser rey fundó la ciudad para su comunidad, los Yadava. Sin embargo el karma –el bien y el mal– que arrastraba la población provocó que el lugar se hundiera bajo el mar.

Según los relatos citados por Indian Holiday, cuando Krishna estaba muriendo pidió a sus súbditos que se fueran de Swarnadwarika para no ser engullidos por las aguas.

“Hasta el día de hoy la amada ciudad del Señor Krishna está enterrada bajo el mar. Las excavaciones han expuesto el hecho de que el mar se tragó un total de cinco asentamientos. Sin embargo, el Dwarka actual, el sexto (asentamiento) en la línea de costa, se salvó”, se destaca en un informe sobre la antigua ciudad sumergida de la India.

La actual Dwarka se encuentra en la desembocadura del rio Gomti, en la costa de Saurashtra. En tiempos remotos se la llamó Dwaravati o Kushasthali, y en ella se encuentra el visitado templo Dwaralanath, construido por Vajranabh, considerado el sucesor de Krishna.

Akra

Las evidencias arqueológicas revelan que los habitantes de la ciudad colonial griega Akra, de las costas de Crimea, sufrieron una lenta y progresiva inundación marina. Un triste destino anunciado para muchas ciudades del mundo actual, por el cambio climático. Akra fue un floreciente núcleo comercial de origen helénico.

En principio los akrenos construyeron poderosas defensas de 120 metros de largo a unos 600 metros de distancia para evitar la llegada de las aguas, murallas que fueron descubiertas en las excavaciones submarinas realizadas entre 1983 y 1985 por la Academia de Ciencias de Rusia. También se encontraron ánforas del siglo IV a. C.

“Durante más de una docena de años –y quizás durante unos cien años–, sus residentes lucharon contra la elevación del mar”, leemos en un artículo sobre Akra publicado en Earth Chronicles.

Al final las aguas prevalecieron, y la gente se vio obligada a trasladarse. Primero se instalaron en un lugar más alto para, más tarde, abandonar la ciudad por completo. La ciudad de Akra –cerca de un 85% se halla bajo el mar– es mencionada en los escritos de Estrabón y Plinio el Viejo. Sin duda nuevas excavaciones sacarán a la luz nuevos misterios de su pasado. Lo mismo ocurrió con Fanagoria, la mayor colonia griega de la Península de Tamán, al borde del estrecho que separa el Mar Negro del Mar de Azov.

Restos de la mítica Dwarka, sumergida en el golfo de Cambay, India. (Fotografía: La Gran Época/cdn.earthporm)

Nan Madol, llegada del cielo

Nan Madol se corresponde con casi un centenar de islas artificiales con gigantescos megalitos sobre bancos de coral ubicadas al este de la isla de Temwen, y que se extienden por cerca de 1,5 kilómetros hasta incluir la isla Pohnpei, de la Micronesia, parte de las Islas Carolinas.

Estos islotes fueron habitados al menos desde los siglos I y II, pero se cree que bajo el mar se encuentran numerosos vestigios de una cultura desconocida y de una vasta ciudad prehistórica.

¿Por qué se transportaron grandes y pesados megalitos de entre 20 y 50 toneladas cada uno? Es un misterio. Muchas hipótesis buscan explicar su origen, que requeriría una fuerza sobrehumana. Las leyendas locales indican que llegaron por aire, gracias a la magia.

Se cuenta que después de un gran cataclismo llegaron al lugar nueve parejas en canoa para instalarse. En cambio, desde una nube llegaron dos hermanos con poderes mágicos, capaces de llamar a las piedras y transportarlas de un lado a otro: éstos fueron los constructores de Nan Madol.

Estas islas artificiales indicarían, además, el lugar donde quedó sumergida una gran ciudad, que irradiaba luces. Entre sus residentes se contaban personas iniciadas en los secretos del Universo, de los que las personas comunes eran ignorantes.

Los relatos locales cuentan historias sobre antiguos buscadores de perlas japoneses que dijeron haber visto bajo las aguas calles bien conservadas cubiertas por moluscos y corales. Otras historias indican que en el pasado se hallaron en la zona momias conservadas en urnas de platino. Asimismo existen relatos sobre expediciones bajo el mar que habrían descubierto columnas verticales con una construcción diferente a las de la superficie.

En el exterior, las islas parecen cumplir funciones diversas. Una de ellas, con un muro de 6 a 8 metros de alto, tiene características funerarias. La situada más al centro sirvió de residencia a algunos jefes del pueblo de los Saudelaurs, que se desarrolló entre los siglos VIII y IX. Otras servían para la preparación de alimentos, o para fabricar aceite de coco.

Los Saudelaurs de alguna manera se proveían de agua. Toda su singular vida está rodeada de misterio. Cuando fueron derrocados, los conquistadores se quedaron sin el vital elemento y finalmente decidieron marcharse. Las leyendas locales auguran un trágico final a quienes permanezcan en Nan Madol durante la noche.

Alejandría

Parte de la mítica ciudad de Alejandría, fundada por Alejandro Magno en el año 331 a. C., quedó sumergida bajo unos 6,5 metros de agua a causa de un fuerte cataclismo. Según los arqueólogos, si se estima que la antigua ciudad se encontraba a una altura de dos metros sobre el nivel del mar, se puede deducir que los colapsos sucesivos (posiblemente terremotos) combinados con las subidas del nivel del mar “crearon una diferencia de más de ocho metros entre las tierras, las estructuras y su nivel original”.

La antigua ciudad china de Shi Cheng

Una antigua ciudad de hace unos 2.000 años se encuentra en las profundidades del lago Qiandao, situado en la provincia oriental de Zhejiang, en el este de China. Se trata de Shi Cheng, conocida como la Ciudad León, construida en tiempos de la dinastía Han Oriental (25 d. C. – 220 d. C.).

Shi Cheng se decidió hundir intencionalmente en 1957, quedando cubierta por las aguas en 1959, al término de la construcción de la represa hidroeléctrica del río Xi’an. Hoy es visitada por arqueólogos y excursionistas.

En el año 2009, un equipo chino de National Geographic se sumergió y observó que la ciudad se encuentra casi intacta. Aún conserva la muralla que la rodeaba y los edificios que datan de la dinastía Ming y Qing. Shi Cheng formaba parte del dominio de Sun Quan, fundador del reino de Wu.

“¡Hay un enorme arco! ¡Es un arco de la dinastía Qing que conmemoraba la castidad, hecho con ladrillo y piedra! ¡También hay una puerta de entrada a la ciudad!”, exclamó el fotógrafo subacuático Wu Lixin nada más salir a la superficie.”

Nan Madol y sus misteriosos monolitos de más de 20 toneladas (Fotografía: La Gran Época)

Visto en (Ancient Origins) Autor: Anastasia Gubin – La Gran Época