La parálisis del sueño es un trastorno que consiste en la imposibilidad de moverse y hablar cuando se pasa del sueño a la vigilia. Un episodio bastante común y no grave, que suele generar cierta angustia a quien lo padece, ya que suele ir acompañado de alucinaciones.

La parálisis del sueño es un fenómeno extraño y potencialmente aterrador. En esencia, la persona que experimenta la parálisis del sueño no puede mover su cuerpo, ningún músculo, pero aun así permanece consciente. Aquellos que lo experimentan a menudo sienten terror, una reacción comprensible ya que a parte de no poder efectuar movimiento, tampoco se puede hablar, gritar… y además suele ir acompañado de alucinaciones espeluznantes.
Afortunadamente, es relativamente común y no causa ningún daño físico al cuerpo.

Esta parálisis ocurre durante dos etapas del sueño: la “hipnagógica” y la “hipnopómpica”. La parálisis hipnagógica del sueño se produce antes de dormirse, mientras que la parálisis hipnopómpica del sueño ocurre cuando uno se despierta en la fase del sueño REM.

A medida que nos dormimos, nuestro cuerpo se relaja profundamente mientras nuestras mentes al mismo tiempo se vuelven menos conscientes. Sin embargo, cuando se produce una parálisis hipnagógica del sueño, la mente permanece consciente mientras el cuerpo logra un estado involuntario de relajación. La persona se da cuenta de que no puede moverse a pesar de sus esfuerzos, lo que a menudo genera pánico.

Durante el sueño REM (movimiento ocular rápido), nuestros músculos están paralizados como medida de protección para que no nos movamos mientras soñamos. Cuando uno experimenta una parálisis del sueño hipnopómpica, una cierta parte del cerebro se despierta antes. Sin embargo, este estado de vigilia no afecta la parte del cerebro responsable de la parálisis REM. El resultado es un cierto grado de vigilia y ningún control voluntario sobre los músculos.

¿A quién le sucede?

Algunas personas tienen la suerte de experimentar parálisis del sueño una o dos veces en su vida, si es que alguna vez lo hacen. Desafortunadamente, algunas personas experimentan este fenómeno a menudo, incluso varias veces a la semana.

Un estudio realizado en la Universidad Estatal de Pensilvania descubrió que aproximadamente el 8 por ciento de la población tiene problemas frecuentes con la parálisis del sueño. Las personas con trastornos mentales, como la ansiedad y la depresión, son más propensas a episodios frecuentes de parálisis del sueño.

Personas afectadas por la apnea del sueño; personas con tipos específicos de medicamentos y las que tienen una afección del sueño subyacente pueden experimentar episodios más frecuentes de parálisis del sueño.

Aquí está la lista completa de factores de riesgo, de acuerdo con WebMD:

– Falta de sueño.

– Cambios frecuentes en el horario de sueño.

– Condiciones mentales, como estrés o trastorno bipolar.

– Dormir en supino.

– Problemas del sueño como la narcolepsia o calambres nocturnos en las piernas.

– Ciertos tipos de medicamentos, como aquellos con TDAH.

– Abuso de sustancias.

¿Cuáles son los síntomas?

En la mayoría de las circunstancias, las personas que experimentan parálisis del sueño no pueden moverse o hablar desde unos pocos segundos hasta unos minutos. Como se mencionó, esto generalmente ocurre durante las etapas iniciales de quedarse dormido y casi inmediatamente después de despertar.

Si bien la parálisis del sueño a menudo no requiere ningún tipo de tratamiento, un médico puede consultar otras áreas relacionadas con la salud del sueño. Si las condiciones de sueño persisten o empeoran, el profesional médico puede consultar a un especialista en sueño.

¿Existe tratamiento?

Debido a que la parálisis del sueño ocurre naturalmente, generalmente no hay un tratamiento prescrito. Sin embargo, si un profesional médico detecta una afección subyacente en el proceso de diagnóstico, se puede proceder a un régimen de tratamiento. Dichos tratamientos prescritos son:

– Implementación de un horario para dormir.

– Prescripción para un antidepresivo.

– Remisión a un profesional de salud mental.

– Referencia a un especialista en sueño.

– Tratamiento de cualquier trastorno del sueño subyacente.

– Prescripción para somníferos.

Muchas veces, hacer del sueño adecuado una prioridad a la vez que se limita el estrés innecesario (especialmente antes de acostarse) será suficiente para disuadir la parálisis del sueño. Debido a la naturaleza enigmática de la condición, la efectividad de los tratamientos formales e informales para aliviarla es, en el mejor de los casos, ambigua.

Como regla general, un episodio de parálisis del sueño generalmente no exige una visita al consultorio del médico. Los profesionales de la salud recomiendan que las personas con episodios raros de parálisis del sueño presten particular atención a sus hábitos de sueño, ya que la falta de sueño casi seguramente aumenta la probabilidad de que vuelva a ocurrir.

Otras recomendaciones incluyen evitar o restringir severamente el alcohol / drogas, la nicotina y la cafeína. También se recomienda mantener los dispositivos electrónicos fuera del dormitorio para establecer patrones de sueño saludables.

Por supuesto, es muy posible que ocurra un episodio de parálisis del sueño independientemente. Si ese es el caso, trate de recordar mantener la calma y darse cuenta de que pasará.

Fuente: Daily Informator

Regina